Vamos a analizar qué nos sucede en nuestras relaciones cuando nos sentimos defraudados, desilusionados o incluso estafados.

En cuanto conocemos a alguien todos nuestros sentidos recogen la información ( como ya habíamos hablado en el anterior Artículo Pensamiento y/o Felicidad ). Nuestro cerebro genera las conexiones pertinentes y crea una imagen de cómo es la persona que tenemos delante , mejor dicho, de cómo deseamos que sea la persona que tenemos delante, produciendo así un enamoramiento. Todo este proceso se realiza en décimas de segundo y de una manera inconsciente. Un ejemplo; supongamos que la persona que tengo delante huele como papá o mamá o tiene un tono de voz que me recuerda a alguien o una complexión similar, inconscientemente se activarán unas conexiones neuronales y le atribuiré características que deseo que tenga y que me recuerdan a mi progenitor/a o a quien me recuerde, proyectando así una idea de cómo es. A partir de ese instante la relación ya está condicionada por lo que yo me he formado en mi mente. (Esto también ocurre a la inversa, es decir, si me recuerda a mi ex que era un dictador entonces sentiré irremediablemente un rechazo)

Bien, desde ese instante ya no veo a esa persona sino que me relaciono con la idea que he concebido en mi pensamiento. Es decir, nos empezamos a relacionar con nosotros mismos, y sentimos un enamoramiento ficticio pues le he atribuido aptitudes y características que me he inventado.

Al principio, esta imagen se sostiene y atribuimos la sensación de amor a esa persona ya que cuando estamos con ella nos sentimos felices, protegidos ,etc ( en realidad lo que ocurre es que activamos nuestra imagen y nos hacemos felices a nosotros mismos). Pero como todo es una ilusión , no se sostiene mucho tiempo.  Poco a poco vamos viendo que la persona actúa o dice de manera que no esperamos y nuestra interpretación empieza a derrumbarse , sufriendo así los efectos de mi propio pensamiento , sintiendo desánimo, desilusión… Aquí empieza a parecer la justificación de mi terremoto mental , y diremos frases como : » Ya no eres el mismo» «Has cambiado» » No eres la misma persona» Por supuesto que no!! Esa persona nunca existió más que en nuestro cráneo.

En conclusión, la imagen que nos habíamos generado nunca habla del otro , siempre habla de nosotros mismos y de esas carencias de debo atender y las proyecciones que las intentan cubrir. Tomar conciencia de esto es vital para responsabilizarnos de nuestras ideas y para no darle poder a esos pensamientos que nos condicionan y nos limitan a la hora de tener una relación con el otro. Dicho de otra manera, otorgamos un papel al otro que nos haría felices a nosotros y cuando el otro no cumple ese papel, le juzgamos de nuestra infelicidad. Muy loco todo esto, no?

Sigamos viendo nuestra neurosis amorosa.

Otra situación con la que me encuentro a menudo en mis consultas son las cesiones  de poder , me explico:

Todos nacemos con una capacidad, con una presencia, con un poder . Esa presencia es nuestra , venimos de serie con ella. A menudo en nuestra relación entregamos ese poder al otro  , al hacer esto estamos diciendo sin decir:

«Cuidado con lo que haces pues tienes el poder de hacerme infeliz….cuidado con lo que dices pues es responsabilidad tuya que yo me sienta bien o mal… cuidado con lo que piensas pues es por tu culpa que yo me siento solo/a, etc.»

¿Cómo es esto posible si YO y sólo YO soy el responsable de mis pensamientos, interpretaciones y emociones? Porque le he cedido mi poder y he perdido el control de mi vida culpando de ello al otro. Totalmente demente.

Estamos en una sociedad consumista y somos consumistas hasta en las relaciones, exigimos que el otro haga lo que tiene que hacer para yo sentirme feliz, amado etc…

Nadie tiene la capacidad de hacernos felices (después de 3 o 4 relaciones empiezas a darte cuenta que es así). No responsabilicemos a nadie de nuestras interpretaciones, de nuestras emociones o sensaciones. NO tiene sentido. 

Llega un momento en que el otro no puede sostener tu poder pues nadie es responsable de tu experiencia , el sentir lo que sientes SIEMPRE es tu opción.

Es momento de sostener tu vida y no esperar que el otro haga lo que no sabemos hacer por nosotros. Esto no es amor, es dependencia.  Es infantilismo emocional. 

Cuando nos damos cuenta de esto, empezamos a coger las riendas de nuestras emociones y dejamos de mendigar amor.

El amor es soltar, nunca atar.

Observa desde donde te relacionas con el otro, mira qué piensas, qué esperas, incluso qué no soportas y ponle delante un YO. Dirige tu conciencia hacia ti y observa donde se genera todo lo que sientes, verás que nunca es fuera , es dentro. Tus propias interpretaciones son las que causan esos efectos en ti. Observa quien piensa tus pensamientos y asi verás que el otro sólo activa lo que ya existe en ti, sólo apunta  a lo que hay que debes atender en tu interior.

Cuando nos damos cuenta de esto, solo queda expresar a cada relación: GRACIAS. Liberando al otro de la responsabilidad de sostener tus sensaciones y tu Felicidad, eso es Amar.

Yvette Rodríguez